Después de los cuatro pasos anteriores seguí caminando tropezando pero avanzando, ya que me di cuenta que dejé de vivir, que únicamente me había dedicado a mi casa, mis hijos, mi esposo, mi trabajo, la familia de él y así me fui diluyendo…poco a poco; sin embargo no dejé de avanzar. Descubrir y aceptar eso fue muy fuerte para mí. Ya que literalmente, vivi una fantasía y en verdad no me daba cuenta de lo estancandos que estábamos y aún así, pensaba que estábamos bien.
Durante casi un año, seguí viviendo en la misma casa con mi familia y aunque me hacía mucho daño, seguí durmiendo en la misma cama con él, en verdad no encontraba otra forma de vivir, pero gracias a la terapia, dejé la recámara matrimonial y me trasladé a la recámara de mi hija y ahí empecé a sanarme poquito a poco, trate de divorciarme de la forma mas cordial, pero él no quería y mientras tanto, yo seguía ahogándome y consumiéndome lentamente, todo esto lo viví como mujer, no como madre, sólo como mujer.
Te Amo y Te Abrazo

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