En la recámara de mi hija, pase por lo menos seis meses.
A la par de estos sucesos en mi casa, estaba también llevando una lucha en mi trabajo, ya que la mayor parte de las mujeres con las que trabajaba, habían sido acechadas y acosadas por mi exmarido (realmente no sé cuantas, se dejaron atrapar por la fantasía que ofrecía él, amor, comprensión, etc.) y sumado a esto, me fui enterando poco a poco, que tod@s las personas que laboraban ahí lo sabían todo… y para mi era muy duro seguir presentándome día con día a un lugar que me hacía mucho daño; aún recuerdo como era cruzar esa puerta, caminar un pasillo que se me hacía eterno y mientras lo hacía, sentía como mi corazón se aceleraba, como mi cuerpo temblaba, como mis pensamientos iban y venían, que ganas tenía de girar mi cuerpo y salir corriendo para qué nadie me viera y poder llorar y gritar; pero No! tenía que continuar trabajando, no tenía forma de dejarlo, no tenía ningún tipo de ahorro, no tenía a nadie que me dijera has una pausa, recupérate, déjame abrazarte, cuidarte y darte un poco de tiempo para que lo hagas y te fortalezcas.
A la distancia me reconozco y reconozco a todas y cada una de las mujeres que aún siguen de pie, porque sé que las mayoría lo ha hecho sola y a solas.
Aún recuerdo sonreír sin sentir felicidad, aún recuerdo que me reconocía perdida y aún me pregunto como lleve esos meses un trabajo ausente de mi mente laboral, ya que solo estaba llena de preguntas, de incertidumbre, de mucho miedo, preguntándome a mi misma……que vas a hacer? vas a continuar con él? podrás perdonar? podrás guardar tanto dolor en un cajoncito dentro de tu corazón y seguir adelante? que les dirás a tus hijos? que les dirás a toda la gente a la que tú misma le hiciste creer que todo iba bien en tu hogar? cómo harás para seguir adelante, sí nunca has estado sola? en dónde vivirás? sobrevivirás? realmente quieres acabar con 23 años de matrimonio? cómo vas a explicar que todo había estado tan mal durante los últimos años?
Sí, porque ahí entendí que lo único que había hecho durante años era sostener una gran mentira, pero de esto les hablaré más adelante….
Ante tanto cuestionamiento, estuve a punto de quedarme ahí y seguir adelante, al fin que había sido tan fuerte como para quedarme muchos, pero muchos años y sobrellevar la incomodidad, la tristeza, la infelicidad y permitirme desaparecer tanto, que uno de los mayores miedos que tuve es que no me veía, ya no sabía quien era Yo.
Afortunadamente un día en donde Dios, el Universo y mi Mamá me iluminaron; me dije a mi misma; estás a la mitad de tu vida y sabiendo como era en ese momento, me hice ver que no podría quedarme y hacer como que no pasaba nada; así que decidí dar el gran paso, lo que me llevo a moverme, a buscar más soluciones u opciones a mi situación.
Hoy, a la distancia entiendo que tú puedes cambiar, eres dueña de tu vida y puedes modificar lo que parece tu destino, la vida te da caminos y solo tú decides que camino tomar; te puedes quedar paralizada, pensando en que eso es lo que toca vivir (tal y como lo veían nuestras antepasadas) y tirarte al victimismo o puedes elegir, tal vez el camino más duro, seguir adelante tomando valor; ganarle a todo lo que la vida te va a poner y que pareciera malo como lo son: retos, obstáculos, miedos, incertidumbre, ganas de regresar a lo conocido, pero se trata de eso de ganar cada batalla como lo venías haciendo, sólo que ahora será por Ti y para Ti.
Te Amo y Te Abrazo

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